Fotos por Manu Fernández.
EN EL GARAGE

La sigla GTI es sinónimo de deportividad, sofisticación, equipamiento y prestaciones. Ya sea con la “i” en mayúscula (para Volkswagen) o con la “i” minúscula (para Peugeot), esta sigla fue el buque insignia de los modelos más famosos del mundo, buscando ser las versiones deportivas de los autos más comunes de todos los mercados.

Pero sucede algo especial en Argentina: si a esa sigla le sumamos la palabra “Golf”, se genera una relación simbiótica entre el auto y el público argentino. Es como un flechazo instantáneo, que no hace importar demasiado si el auto es bueno o malo, sino que se genera casi sin notarlo. Un enamoramiento.

GolfGTI (50)

Hacía muchos años que no teníamos una real versión GTI en nuestro mercado. Luego del cese de comercialización del criticado Golf 4,5 de origen brasileño, Volkswagen saldó su deuda con los fanáticos del modelo trayendo esta variante deportiva fabricada en México, en una única versión con motor 2.0 de 220cv asociado a una caja automática DSG 6 marchas y tracción delantera.

En este test de Info Sobre Ruedas nos fuimos al Autódromo de Buenos Aires para pasar una tarde bien petrolhead.

A PRIMERA VISTA

En relación al modelo convencional, en el exterior incluye algunos detalles particulares que lo hacen ser un GTI de raza. En el frontal se mantienen las mismas ópticas de la variante Highline (con luces diurnas LED, faros bixenón tipo lupa e iluminación en curva), pero la trompa adopta un nuevo paragolpes, un delicado listón rojo que invade los faros y la parrilla y la clásica sigla GTi. El sector bajo del paragolpes integra un nuevo diseño, que para este Golf en particular incluye nuevos faros antiniebla