El modelo más importante de la marca nipona se replanteó para ubicarse de lleno en el segmento de los SUV compactos. ¿Logrará enamorar a los fanáticos de la Vitara original?

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De Retiro al Centro. Una escapada a la jungla porteña.

 

Todos conocen a la Suzuki Vitara. Ese modelo que inició su comercialización en el mundo a fines de los años ’80 y que en Argentina tuvo una presencia muy importante durante los ’90, llegó a su cuarta generación, ahora importada por Distribuidora Automotriz Argentina, empresa parte de Indumotora, el grupo que importa también la marca Subaru.

Se lanzó en el mercado local hace algunos meses, con una única motorización 1.6 de 120cv, dos opciones de caja y de tracción, un equipamiento de seguridad notable y un precio bastante elevado (ver nota).

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La “Vitarita” siempre fue dueña del concepto de camioneta rústica, chiquita, con mucha onda y apuntada al ocio. Sin proponérselo, fue generando un nicho de mercado que, años más tarde, resultó ser impulsado al estrellato por el lanzamiento de la Ford EcoSport.

Buscando actualizarse para encontrar su lugar en el nuevo segmento de las SUV compactas, la Vitara se reformula para apuntar más hacia el confort y la seguridad. Nosotros la probamos durante una semana.

A PRIMERA VISTA

Lo primero que nos llama la atención al compararla con la Grand Vitara (la generación anterior que sigue a la venta en nuestro mercado, posicionada por encima de la New Vitara) es la diferencia de tamaño. La nueva Vitara es más compacta, mucho más baja y con un menor despeje al suelo. ¿Podría pasar como un crossover, o como una “rural” de un hatchback de segmento B? Sí, claro. Algo similar a lo que sucede con el Peugeot 2008.

En el frontal (para esta versión que es la más equipada) encontramos detalles en cromado, faros de xenón, luces diurnas de LED, luces antiniebla y sensores de estacionamiento delanteros. En el lateral la carrocería se destaca por ofrecerse en variantes bitono con diferentes combinaciones en relación al tipo de color elegido. Las llantas son de 17 pulgadas diamantadas.

Particularmente, en el sector posterior, el diseño no me terminó de cerrar. No culmina de agradar lo suficiente y pareciera como que algo falta al encontrar guiños de color ámbar y un portón de baúl sin ningún diseño en particular. Existe un esmero por darle un poco más de vida, agregando una defensa en plástico negro, detalles en símil aluminio, sensores de estacionamiento traseros, cámara de retroceso y una luz antiniebla trasera. Pero no lo logra.

INTERIOR

Al ingresar en la Vitara el interior adopta el color de carrocería, en este caso con un plástico ubicado en el frontal del torpedo de color azul eléctrico. Esto sucede en la variante más equipada, como también adopta un reloj analógico en el sector superior, entre las toberas del aire acondicionado.

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En cuanto a la calidad de plásticos, tiene sectores muy buenos y otros que es preferible ni mirarlos. Entre los buenos aparecen las costuras de los tapizados, los detalles en alcántara y la combinación de materiales de las contrapuertas. Entre los malos se destaca el plástico superior del torpedo, que vive brillante como lámpara de xenón trucho y pareciera que está completamente embadurnado de Blem y cera. Una experiencia para nada grata. Punto a favor para las terminaciones, que se ubican en lo más alto del segmento.

El puesto de conducción es realmente simple. Contamos con un instrumental analógico con cuatro indicadores de aguja (tacómetro, velocímetro, indicador de temperatura del motor e indicador de nivel de combustible) y una computadora central bastante básica que cuenta con algún detalle adicional, como una alerta visual que sirve de apoyo al sensor de estacionamiento.

Punto negativo para la ergonomía de los comandos, ya que para cambiar las funciones de la compu hay que presionar un botón en el mismo instrumental. En el volante sólo se ubican los comandos del control de velocidad crucero (con limitador) y del audio/Bluetooth.

En la consola central de la Vitara encontramos un equipo de audio Kenwood con conectividad Bluetooth, USB y posibilidad de reproducir DVD, pero que no tiene mucho sentido analizarlo ya que éste no va a ser el que finalmente se le incorpore al modelo, ya que esta unidad es una de las primeras y todavía no estaba decidido con qué equipo de audio contaría. Debajo del audio se ubica la baliza y una tapa ciega, para más abajo encontrar el climatizador automático monozona que funciona de manera hiper correcta.

En cuanto a habitabilidad, está dentro de lo correcto en el segmento. Recordemos que la Vitara compite en la franja alta del segmento B y en este tipo de vehículos la habitabilidad no es de lo mejor. Esto se nota en las plazas traseras, donde la Vitara no invita a sentarse a nadie que supere los 1.75 metros de altura. Podés elegir: ingresas sin cabeza o te quedás afuera. 

Sin embargo, el espacio lateral es correcto: logra poder ubicar a 4 personas adultas y un menor en el centro, acompañando con un equipamiento de seguridad muy decente. Cuenta con tres cinturones inerciales de tres puntos, tres apoyacabezas y ganchos ISOFIX. El respaldo trasero está dividido en 60/40 para poder acceder al baúl desde el interior o extender la carga del mismo por partes.

La capacidad del baúl es de 375 litros, extensibles hasta los 710 litros. La distribución de espacio en el compartimiento de carga está dividido, contando con un doble fondo para distribuir la carga y con dos espacios portaobjetos laterales, ideales para ubicar artículos que pueden quedar dando vueltas en el baúl durante el tránsito cotidiano. Debajo del segundo piso del baúl se encuentra la rueda de auxilio, que es del tipo temporal.

COMPORTAMIENTO

La Suzuki New Vitara llega a nuestro mercado con una motorización naftera 1.6 16v VVT de 120cv, asociado en esta versión a una caja automática de 6 marchas con levas al volante.

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Con apenas 1.185 kilos de peso, es muy cómodo poder moverla en el tránsito cotidiano como si fuera un pez en el agua, algo que no pasa con vehículos del mismo segmento a los cuales se los siente más pesados (como la Renault Duster). A la Suzuki se la siente muy ágil en la ciudad; el tacto del acelerador es muy directo, por lo que cualquier movimiento rápido que hagamos se va a transmitir de inmediato y sin retrasos. Eso tiene algo de mérito la caja, ya que es una clásica con convertidor de par y no una CVT.

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Un punto negativo que no nos gustó fue el comportamiento de la caja automática a alta velocidades. Circulando a 120 o 130km/h a veces se le ocurría realizar un rebaje inesperado, ya sea en algún puente con elevación o con viento en contra. Algo muy específico pero que molesta y eleva los consumos sin necesidad.

Lo que más nos gustó de la Vitara es que se siente cómoda en todos los ámbitos. En ciudad es ágil y consume un promedio de 11km/L, mientras que en ruta es poco rumorosa y bastante confortable, logrando circular a 130km/h con un promedio de consumo de unos 13km/L. El tanque es de 47 litros.

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Y hasta en el offroad se la siente holgada. Claro, con los pocos kilos de peso que tiene, pasa por arriba de todo y no necesita de un complejo sistema de tracción 4×4 con reductora: el moderno AllGrip se encarga de todo mediante cuatro modos que monitorean constantemente el comportamiento y anticipan los movimientos del auto, seteando a gusto la dosificación de la tracción y el tacto de la dirección eléctrica.

  • Auto: prioriza el consumo de combustible circulando en tracción delantera y cambia a 4WD automáticamente al detectar patinamientos en las ruedas.
  • Sport: optimiza la conducción para el manejo deportivo, mejorando el torque de cada rueda para promover un mejor desempeño en curvas.
  • Snow/Mud: ideal para la nieve, barro o superficies resbaladizas. Mejora la tracción únicamente mientras se acelera o se detecta un patinamiento excesivo.
  • Lock: Para lograr desencajar el auto si es que la superficie previa (nieve o barro) se volvió muy compleja. Traba el reparto de tracción en un 50-50 pero sólo funciona hasta los 60km/h. Después se desactiva.

Este sistema, si bien no es rústico como sí se merecería tener una Vitara clásica hecha y derecha, logra sobreponer a la New Vitara a cualquier terreno complicado. En barro, que fue el terreno donde la probamos, no existen los huellones. No es necesario volantear y ni siquiera pelear contra los desniveles del terreno, ya que pareciera que la camioneta va flotando por arriba de todo lo que se le cruza, sin cortarnos aceleración mediante la intromisión del ESP.

Aunque, tiene una limitación: el despeje. No hay que emocionarse con la “flotabilidad”, ya que si agarramos algo un poco más profundo de lo que imaginábamos vamos a terminar colgando la carrocería al no acordarnos que sólo tiene 185mm de despeje del suelo (una Renault Duster tiene 210mm, una Peugeot 2008 tiene 200mm).

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En prestaciones, el motor 1.6 es correcto. Acelera de 0 a 100km/h en 13.55 segundos y llega a una velocidad máxima de más de 180km/h.

CONCLUSIONES

La Suzuki New Vitara GLX 4×4 AT se comercializa en nuestro mercado a 42.000 dólares, aunque con las bonificaciones que actualmente Indumotora ofrece a los interesados se la puede adquirir a 40.000 dólares con el patentamiento y flete bonificados. Así y todo, sigue siendo un elevadísimo precio por la camioneta y justamente ese es uno de los puntos negativos que tiene: el posicionamiento.

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Un posicionamiento erróneo que puede dividirse en tres aristas en particular.

El posicionamiento de producto: el que va a comprar una Vitara no busca “ésta” Vitara. No busca una rural con aires de SUV que tenga seguridad. Busca una clásica Vitara. Una camioneta rústica, irrompible, que sirva para maltratar y que tenga la clásica reductora que le permita “tirar” lo que sea. Esta Vitara no es nada de eso. Yo, le hubiese puesto otro nombre.

El posicionamiento en precio: como dijimos antes, $600.000 para esta versión es una locura, pero hay que pensar también que existen variantes más económicas que mantienen el ESP y los 6 airbags de serie por $410.000. No, no es nada agraciada la estética exterior de esa versión entrada de gama, no cuenta con pantalla multimedia y el equipamiento restante es bastante básico, pero cumple con creces en ser un producto bien armado y seguro.

Y el posicionamiento de marca: para lograr vender la Vitara, Suzuki cuenta con tan sólo tres concesionarios en todo el país. Están por abrir un nuevo punto de venta en Tierra del Fuego, pero deberían apurarse para poder llegar a importar más unidades y tener donde venderlas. Para postventa, cuentan con 16 puntos de atención tercerizados.

Ahora, si dejamos de lado la estrategia de posicionamiento de marca y la analizamos como producto en sí, vamos a encontrar uno de los mejores SUV compactos del mercado. Con un nivel de seguridad muy bueno, una tracción que no limita el consumo y unas prestaciones muy acertadas.