Tests
Now Reading
Test: Chery Fulwin II 1.5 Sedán
Contents
0

Luego de probar a fondo la variante hatchback del modelo producido en China, nos subimos a la carrocería Sedán para conocer las diferencias que lo posicionan como la opción más interesante del dúo oriental.

La gama de Chery en Argentina se vió enriquecida en los últimos años. Con la Tiggo como buque insignia de su desembarco en nuestro país (primero importada desde Uruguay, y ahora traída directo desde China por el cierre de la planta de Montevideo -ver nota-), la marca intentó hacerse un lugar en un reñido mercado que mira de reojo el avance chino en el resto del mundo.

El Face y el Skin fueron los dos primeros modelos que la marca trajo al país luego de presentar la Tiggo. El Face era un monovolumen pequeño que competía con vehículos de segmento B a un precio muy atractivo y con equipamiento de seguridad destacado, pero las pocas unidades ingresadas y las escasas ventas hicieron que caiga su comercialización. Algo similar sucedió con el Skin, que adicionalmente sufrió los embates de contener un compuesto cancerígeno prohibido dentro de sus materiales (asbesto).

Así Chery se tuvo que conformar con vender Tiggo y QQ, este último con muy buenos resultados por ser el 0km más accesible del mercado. Está próximo a retirarse a la espera de la nueva generación, cuya llegada al mercado local está condicionada a la liquidación de las últimas unidades del QQ actual.

Pero dentro de todas esas idas y vueltas apareció el Fulwin, un compacto de segmento B atractivo estéticamente, equipado correctamente y con un ensamble digno de producción regional. Hace poco menos de un año sufrió un restyling que mejoró mucho su diseño exterior e interior (ver test) y ahora nos subimos a la variante sedán para ver cuáles son las diferencias entre un hatchback y un liftback.

A PRIMERA VISTA

El exterior del Fulwin es uno de los puntos más favorables del modelo. Las marcas chinas nos acostumbraron a ver vehículos feos o copiados de otras empresas, generando una reputación no muy favorable en el mundillo automotriz. Pero en este caso, el restyling le vino más que bien, sumando ópticas más envolventes con faros tipo lupa, un paragolpes más dinámico y un capot más moderno. La única versión que se comercializa cuenta con faros antiniebla delanteros y traseros de serie.

El lateral sumó pocos cambios: apenas se retocaron las llantas que ahora cuentan con un diseño más interesante. Los espejos exteriores y las molduras vienen pintadas color carrocería de serie.

La cola del Fulwin es lo que más cambia de la versión hatch a la lift. ¿Cuál es la diferencia? Bueno, un liftback combina la estética del sedán con la apertura del baúl de un hatchback. O sea, nuestro ojo ve un sedán pero el portón trasero se abre con la luneta incluída. Esta era una moda muy ochentosa/noventosa, donde Renault se caracterizaba por tener varios modelos con este sistema (Laguna, 19, 21 Alizé, etc).

Este sistema le permite tener una excelente boca de carga pero hace que el portón pese demasiado. Y, con la dudosa calidad de los amortiguadores del baúl, es muy posible que dentro de unos años no logre sostenerse por si solo.

INTERIOR

Así como el exterior nos sorprendió, el interior también es de lo mejorcito de la industria china. Vale siempre aclarar que el Fulwin es uno de los autos más accesibles del mercado y es lógico que la calidad de materiales y las terminaciones no sean las mejores, más sabiendo su país de procedencia. Pero, comparado con otros vehículos del mismo segmento, no se queda demasiado atrás.

Vamos a encontrar plásticos duros y rebabas mal terminadas por todos lados, algo que aparece siempre en los autos más baratos del mercado. La mano de obra económica se nota en las partes móviles, como bisagras y encastres. En el hatchback que probamos anteriormente, las puertas hacían ruido al trabar en las diferentes etapas de apertura, además de aparecer un chillido horrible en el amortiguador del portón del baúl.

Algo a favor del Fulwin es el nuevo diseño del torpedo, bastante moderno y atractivo. Dentro de ese nuevo torpedo se le incluyó un nuevo volante y nuevo instrumental, más legible que el anterior que parecía tomado de un auto de los años '80. Ahora es más moderno, con dos cuadrantes principales donde se muestra el tacómetro y el velocímetro y una pantalla central que cumple la función de una computadora de abordo bastante limitada: nos muestra el nivel de combustible, el kilometraje total y parcial y el consumo instantáneo. Faltaría un indicador de temperatura y un poco más de esmero en las funciones de la compu.

La consola central cuenta con un equipo de audio que es el mismo que se presenta en el resto de los autos (excepto en el QQ). Cuenta con un slot independiente para conectar dispositivos USB y carece de conexión Bluetooth. Más allá de incorporar eso, se podría mejorar muchísimo la calidad de sonido (en el hatch hacía una fritura constante al reproducir un pendrive y en el sedán no se podía utilizar la radio durante los primeros minutos de recorrido ya que hacía interferencia) y la versatilidad del dispositivo, ya que no se muestran los nombres de las canciones ni ninguna información adicional interesante. Sólo dice "TRACK XX" para que nosotros adivinemos el nombre.

Esta consola también sumó nuevos comandos de climatización, ahora un poco más cuidados y con detalles en cromado. El aire acondicionado es manual y como en todo vehículo chino, congela.

En cuanto a habitabilidad, el Fulwin está desarrollado para llevar a 5 pasajeros. Las butacas traseras tienen una comodidad correcta, con un espacio para las piernas considerable para viajar de manera "promedio", dos apoyacabezas para los ocupantes laterales y sólo dos cinturones inerciales de tres puntos (el central es abdominal fijo). El punto más interesante en las plazas traseras llega de la mano de la seguridad, ya que se ofrece con ganchos ISOFIX para la sujeción de sillas de niños.

El baúl, con una capacidad de 450 litros, está dentro del promedio del segmento. Dentro del mismo encontramos la rueda de auxilio, que es homogénea en tamaño en relación a las cuatro restantes pero no así en calidad, ya que es de chapa. Un detalle de color que aparece dentro del baúl es una manija ¿anti-secuestro? que permite abrir el portón desde el interior, adicional a la apertura desde el habitáculo y desde la llave.

COMPORTAMIENTO

El Fulwin llega a nuestro mercado con el motor naftero 1.5 16v ACTECO, con 107cv y asociado a una caja manual de 5 marchas. Es un motor correcto que tiene una buena potencia para estar dentro de un segmento de entrada de gama. Junto con el Nissan March, el Fulwin es uno de los más potentes.

Esa potencia está muy bien aprovechada en el ámbito citadino, ya que cuenta con marchas cortas que facilitan mucho el comportamiento ágil y mejoran la versatilidad. Lo que mucho no gusta al transitar por las calles argentinas es el trabajo de suspensión, ya que los amortiguadores delanteros golpean al expandirse más allá de lo necesario. Por suerte, el grillo molesto que nos torturó durante 1.400 kilómetros arriba del hatchback no apareció en el sedán. 

La posición de manejo es alta, como en casi todos los vehículos de este segmento. La butaca del conductor no regula en altura, limitando la posibilidad de encontrar la posición de manejo ideal. Lo que sí puede regularse en altura es el volante, con un ángulo bastante acotado. A eso también hay que sumarle que los asientos son demasiado mullidos y el respaldo no logra sujetar de firmemente la espalda del conductor.

En ruta el comportamiento es algo inestable producto de la elevada altura de la carrocería y la baja consistencia de los amortiguadores, produciendo rolidos excesivos y siendo bastante sensible a los vientos laterales. La agilidad sigue siendo buena ya que la caja corta permite realizar sobrepasos en 5ta sin necesidad de rebajar una marcha para conseguir mayor aceleración. Esto repercute en el consumo, que si bien es bueno, podría ser todavía mejor si tuviese unas relaciones un poco más largas. En promedio, el Fulwin recorrió 12 kilómetros con un litro.

Y ya que venimos hablando de las relaciones cortas y la aceleración del Fulwin, es obvio que la rumorosidad se hace presente. Al ir más enroscado, el sonido del motor se mete más en el habitáculo y penaliza el confort de marcha.

CONCLUSIONES

Chery-SOCMA comercializa el Fulwin II Sedán a $144.300 con una garantía de 2 años o 60.000 kilómetros. Con esos valores, hoy en día es muy complicado hacer una propuesta más interesante en cuanto a equipamiento, prestaciones, diseño y versatilidad. Pero todo eso no tiene peso alguno si es que la marca no logra establecerse completamente en el país y generar mayor confianza en sus futuros clientes.

Es por eso que Chery ensamblará este mismo Fulwin en Brasil. La producción ya comenzó y las primeras unidades procedentes del país vecino llegarían a nuestro mercado a mediados de este año. 

Para ese momento veremos qué pasará. El Fulwin actual tiene muchas cuestiones mecánicas que mejorar, sobre todo relacionadas al tren delantero y a la durabilidad de piezas de rodamiento. Por eso nuestra mejor recomendación es adquirirlo 0km y conservarlo durante el período de garantía. Por lo menos, para ver si a futuro el producto mejora.

What's your reaction?
Me Encanta
0%
Me Gusta
0%
Bueh...
0%
Cualquiera
0%
Chocalo, ¡por favor!
0%
About The Author
Fede Peralta Pahor