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Review: Mitsubishi L200 DI-D 2.4 4WD AT
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Overview
Vehículo

Mitsubishi L200

Versión

DI-D 2.4 4WD AT

Motor

Turbo Diesel 2.4 DOHC 181cv

Caja

Automática de 5 marchas semi-secuencial

Tracción

Integral con Reductora y Reparto Inteligente de Tracción

Precio

USD53.900.-

BIENVENIDA

En un país donde el segmento de las pick-ups crece a ritmos desmedidos, vale empezar a conocer aquellos contendientes que no forman parte del TOP 10 de ventas mensuales pero sí tienen presencia en el mercado local desde hace muchísimos años.

Uno de ellos es Mitsubishi, que a través de su importador Alfacar S.A., busca seguir vigente luego de años de inestabilidad económica del mercado y prácticamente nulas ventas a través de su red de concesionarios.

Desde el lanzamiento en 1978 de la primera generación de L200, Mitsubishi ha conseguido muy buena aceptación de parte de sus clientes alrededor del mundo y el mercado argentino no ha sido la excepción. Sí, ya lo se. Seguramente estarás pensando en Hilux, Amarok, Ranger o S10 como las principales pick-ups más vendidas del país, pero vale aclarar que antes la L200 era considerada como una de las pick-ups más interesantes del país.

La primera generación que anduvo dando vueltas en concesionarios de nuestro país fue la segunda, que data de 1986. Pero fue recién la tercera (la más vendida hasta ahora) la que tuvo una participación activa en la Argentina, por lo menos hasta que las limitaciones a las importaciones y la falta de dólares para importar hayan bloqueado la correcta comercialización de la cuarta generación.

Ahora llegó la quinta y con muchas ganas de ganar más terreno en un mercado lleno de chatas. ¿Estará a la altura de su competencia? La probamos durante una semana.

LO PRIMERO ES LO DE AFUERA

El diseño es uno de los puntos más favorables de la nueva Mitsubishi L200 de quinta generación. A modo personal, considero que es una de las chatas “de verdad” más lindas del mercado, superando a la muy aclamada estéticamente Nissan NP300 Frontier.

Para lograr un diseño agradable se utilizó una técnica de desarrollo conocida como J-Line, que hermana a la cabina de pasajeros con la caja de carga mediante una unión en forma de J. Esto le da una estética mucho más agraciada, integra ambos espacios que en toda camioneta están separados y permite darle mayor espacio a la cabina sin necesidad de extender la distancia entre ejes. Esto tiene un pro adicional: el radio de giro es impresionante, apenas 5,9 metros para dar vuelta.

A la Argentina llega en una única versión, que se destaca por ser la tope de gama ofrecida en cualquier parte del mundo. Cuenta con faros de xenón, luces diurnas LED, detalles cromados, luces antiniebla, estribos laterales, llantas de aleación de 17″ y  paragolpes trasero de plástico (?). Distintivos que refuerzan el estilo bien moderno de la chata pero, al menos en el último ítem, no agrada.

LOS AÑOS SE NOTAN

La quinta generación de la L200 no es una revolución total, ya que conserva el chasis de la anterior pero lo modifica en puntos sustanciales (que abordaremos más adelante). Con esa limitación, el interior se supo modernizar hasta donde hubo lugar.

El torpedo fue reacondicionado para transmitir un poco más de esmero en la calidad de materiales y terminaciones. Se eliminó toda la botonera relacionada al equipo de audio, que en la variante CR se utiliza para comandar la pantalla multimedia ubicada en el sector superior. Para la DI-D, el sistema multimedia es comandado directamente desde la pantalla táctil de 6.1 pulgadas.

Se trata de un equipo Kenwood instalado por el importador que incluye lector de DVD, CD, MP3, Bluetooth, conexión USB, cámara de retroceso y navegador satelital Garmin. Si bien tiene un funcionamiento correcto, nos parece que cuenta con una estética bastante aftermarket y no le da distinción a la consola de la L200. Al momento de devolver la unidad de préstamo al importador nos encontramos con una unidad recién importada que no habían llegado a modificar el equipo multimedia, y nos sorprendió que la estética del original es mucho más agradable que el elegido para ser comercializado en Argentina. Desde Alfacar fueron contundentes: “el equipo de audio con el que llega de Tailandia es muy básico, no tiene Bluetooth ni navegador satelital. Por eso se lo cambiamos localmente”. Debajo del equipo multimedia se ubica el climatizador, que es bizona.

El puesto de conducción se regula de manera eléctrica para la butaca del conductor (tanto longitudinalmente como en altura, y el respaldo) y de manera manual para la columna de dirección (en altura y profundidad). Pese a todas estos reglajes, la posición de manejo sigue quedando elevada.

El instrumental es uno de los puntos menos modernos de la L200. Cuenta con dos cuadrantes un tanto aburridos, donde se representa la velocidad y el tacómetro. Entre ellos aparece el multi-information display, una computadora de abordo que -pese al nombre techie- sólo puede ser comandada cruzando la mano hacia el instrumental y sólo nos muestra el consumo promedio, la autonomía y la temperatura exterior. Arriba de este display -e invocando a la historia- aparece un juego de luces que se asemejan a un chasis visto desde arriba. Es el indicador de tracción, con iluminación verde para cada eje acoplado dependiendo del modo de rodaje seleccionado.

Cabe destacar que el esmero de Mitsubishi para lograr mejorar a la L200 manteniendo el mismo chasis es para aplaudir. Lograron extender la cabina en 20mm, se extendió la corredera de las butacas delanteras en 14mm, se inclinaron las butacas traseras en 25° y se rediseñó la ergonomía de las butacas para ajustarse de mejor manera al contorno corporal, sostener mejor las piernas del conductor y maximizar el soporte lateral mediante un ajuste central con mayor profundidad. Esto logra que los pasajeros se sientan dentro de una de las chatas más cómodas del mercado.

La seguridad también se un punto al que Mitsubishi le puso especial atención en esta nueva L200. Siete airbags, ABS con EBD, ESP, ASR, ganchos ISOFIX, cinco cinturones de seguridad de 3 puntos y cinco apoyacabezas se ofrecen de serie.

Dentro de los faltantes podríamos mencionar la ausencia de salidas de climatización para los pasajeros traseros, la loca idea de que el paragolpes trasero sea de plástico y no de aluminio, la ausencia de un protector de caja de serie y la necesidad de contar con una computadora de abordo más amigable y completa.

Punto a favor para la caja de carga más amplia del mercado: tiene un largo de 1.520mm, un ancho de 1.470mm, un alto de 475mm y una capacidad de carga de 1.025 kilos. La rueda de auxilio está ubicada debajo de la caja y es homogénea.

MARQUEMOS DIFERENCIA

La Mitsubishi L200 DI-D llega a nuestro mercado con un nuevo motor 2.4 turbo diesel DOHC Common Rail de inyección directa, que entrega una potencia de 181cv y se asocia a una caja manual de 6 marchas o automática de 5 con modo semi-secuencial. Nosotros probamos la automática.

En relación a la L200 anterior, que cuenta con un 3.2 de 170cv, el motor de la DI-D se destaca por ofrecer una notable mejora del consumo de combustible. Es 30 kilos más liviano (el block está construido en aluminio), suma turbo de geometría variable y logra tener un índice de rumorosidad muy por debajo de la media del segmento. Se lo nota enérgico y bien plantado, ayudado en parte por un bajo peso del chasis y una caja bien resuelta pese a la escasez de marchas (tendría que ofrecerse con 6 marchas, como mínimo).

Uno de los argumentos de venta de la L200 es su bajo consumo: logra llega a un promedio de 9km/l en uso mixto.

El chasis tiene varias mejoras que resultaron en una chata robusta pero poco saltarina: los bujes de las monturas de la carrocería fueron rediseñados, se optimizó el sistema de suspensión extendiendo el largo de los elásticos en 120mm y se replanteó el recorrido de los amortiguadores. Así tiene un comportamiento con un rolido bastante marcado (como toda pick-up mediana) pero se la siente segura ante toda maniobra.

Un punto a favor es el nuevo sistema de tracción que se le incorporó. Al clásico sistema 4×4 de alta y baja (que antes se comandaba por “doble palanca” y ahora se hace desde una perilla) Mitsubishi le sumó el Super Select 4WD-II con diferencial central exclusivo para la versión automática. Se trata de un sistema que adiciona a los tres modos ya existentes el 4HLc Permanente, un tipo de configuración muy presente en los primeros SUV de los años ’90 que permite contar con tracción inteligente en las cuatro ruedas dependiendo de las diferencias de rotación entre las ruedas delanteras y traseras. En este modo se distribuye la tracción entre ambos ejes dependiendo de cómo “patinen” las ruedas, mejorando el agarre de la L200 tanto en terrenos complicados como en curvas.

Cabe aclarar nuevamente que este modo adicional está presente únicamente en la versión con caja automática. La variante manual ofrece de serie los otros tres modos:  2H (tracción trasera), 4H (tracción integral alta) y 4L (tracción integral baja).

CONCLUSIONES

Alfacar S.A., representante oficial de Mitsubishi en nuestro país, comercializa la L200 DI-D AT a 53.900 dólares, con una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros. En pesos serían $925.759, realizando la conversión al día de hoy (1USD – $17.18).

Este valor se ubica por encima de la competencia, que hoy tiene productos tope de gama en torno a los $900.000. Esto deja muy bien parada a la Mitsu tailandesa, ya que incluso tributando un 35% de arancel a la importación por ser un vehículo extrazona, logra mantenerse casi al mismo precio que su competencia.

El principal problema de esta chata no es su tablero básico, ni su precio, ni su estética rupturista, ni la caja automática. Su principal inconveniente no depende del producto, sino del importador. El servicio de postventa de Mitsubishi es muy limitado. Apenas cuentan con 32 puntos de postventa oficiales, un numero lejano para los 83 de Toyota y los 124 de Volkswagen.

Pero cabe felicitarlos: cuando las papas ardían y las ventas de vehículos caían, Alfacar siguió dando batalla para mantener la presencia de la marca nipona en nuestro mercado. Con ventas escasas y casi sin productos, pero se mantuvieron a flote.

Ahora que el auge de las pick-ups impulsa el mercado, es hora de arremangarse y trabajar para extender la red.

El producto lo merece.

GALERIA

A Favor

Diseño
Confort de Marcha
Sistema 4WD
Habitabilidad

En Contra

Faltantes de Equipamiento
Servicio de Postventa
Instrumental Pobre
Caja AT de sólo 5 marchas

Rating
Our Rating
Diseño
85%
Confort
75%
Habitabilidad
65%
Seguridad
65%
Comportamiento Dinámico
85%
Consumo
85%
Garantía
50%
Motor
100%
Caja
100%
Precio
100%
71%
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About The Author
Fede Peralta Pahor
Fede Peralta Pahor
Fanático de los autos desde uso de razón, aprendí a decir "mamá y papá" luego de decir "auto". Gracias que sé que en un partido de fútbol hay 22 jugadores en la cancha. Seguro alguien me lo comentó. Partícipe en la industria hotelera, relacionista público y periodista desde los 17 años, participé como administrador y organizador de los Clubes de Autos más importantes del país. Todos fundidos, del primero al último. En 2010 nació Automoov, mi cable a tierra en Argentina que logró sumar adeptos en muy poco tiempo y hoy se consagró como uno de los tres principales medios de noticias sobre autos.