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La situación económica del grupo galo no es la mejor. Es más, diríamos que es la peor de toda su historia, quedando al borde de la quiebra. El Gobierno francés y la empresa china Dongfeng acordaron el ingreso en PSA aportando cada uno unos 750 millones de euros a cambio del 14% de la compañía.

El pasar económico de PSA Peugeot-Citroën está al borde de la quiebra. Con ventas que no logran despegar en los principales mercados y cierres de plantas legendarias (ver nota), la empresa ha decidido llegar a un acuerdo con nuevos accionistas.

Uno de ellos es la empresa automotriz china Dongfeng, asociada de PSA en el país oriental, siendo un punto estratégico para Peugeot ya que en ese país es donde se comercializan más modelos de la marca. El Gobierno francés es el otro integrante que se suma a PSA, buscando la estabilidad económica de la empresa y evitando el cierre de más plantas de producción.

Ambos accionistas tendrán una participación del 14% cada uno sobre PSA, desembolsando unos 1.500 millones de euros en total. Ese monto podría ascender hasta 3.000 millones de euros como aporte final.

Es un antes y un después para la empresa francesa, que desde 1896 tuvo una administración exclusiva por parte de la propia familia Peugeot, sin otros socios anexos.