El Observatorio Vial Latinoamericano, a cargo del ingeniero Fabian Pons, criticó duramente el nuevo sistema de grabado de autopartes que rige en la Ciudad de Buenos Aires. “Es una medida ilegal, inocua y recaudatoria”.

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Más allá de necesitar el grabado de cristales obligatorio desde el momento en que uno adquiere su vehículo 0 kilómetro (colocando las letras y números de la patente), una nueva medida se incorporó para mejorar la seguridad y evitar el contrabando: el grabado de autopartes.

La ley n° 3.708 estipula la identificación de autopartes de todo el parque automotor (nuevos y usados) y crea -en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- el Registro de Verificación de Autopartes (RVA) dependiente del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad, que se encargará que controlar a los comercios dedicados a la venta de autopartes, registrándolos y auditándolos. El grabado se realiza en el capot, el baúl y las cuatro puertas. Si se debe identificar a un vehículo dos puertas, el grabado correspondiente a las puertas traseras deberá realizarse en la cara interna del parante BLos 0km tienen 30 días desde su patentamiento para concurrir a grabar y no “estar en infracción a la ley“, ya sea en CABA o en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, donde ya se reglamentó.

Si bien hacia junio pasado la cantidad de vehículos que fueron a grabar sus autopartes llegó al 20% del parque automotor, los detractores no tardaron en aparecer. El que lo hizo con mayor firmeza fue el Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM), que a través de sus redes sociales destacó que “el grabado de autopartes se trata de una medida recaudatoria, ilegal, inocua que puede resumirse como el ‘Impuesto al Estúpido'”.

“El sistema de grabado es muy adulterable, consolidándose como un fin meramente recaudatorio. Las autopartes deberían venir grabadas de fábrica. Además, la ley nacional 25.761 (de desarmado de automotores y venta de sus autopartes) dice que las autopartes son de libre comercialización”, aclaró Fabian Pons, Presidente de OVILAM, en una entrevista con el diario La Nación.