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#OperativoNP300: Villa Unión -> Laguna Brava -> Chilecito
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En Buenos Aires nos dijeron: “Si van a La Rioja en camioneta, busquen llegar a Laguna Brava. Es hermoso”.

Se trata de un espejo de agua que se encuentra a 4300 metros sobre el nivel del mar, a unos pocos kilómetros de Chile y con una temperatura que oscila -en esta temporada- en unos -15°c. Esto no se sentiría tanto si no estuviese acompañado por unos vientos de más de 150 km/h, que para esta época bajan su intensidad hasta los 50/70km/h.

Con la camioneta cargada decidimos emprender hacia esta famosa laguna, pero antes dimos unas vueltas alrededor de Villa Unión para conocer lo que había cerca del lugar; pero fundamentalmente aquello que no se difunde turísticamente.

A unos 7 kilómetros del centro se ubican las Lomas de Achumbil. Es una pequeña formación rocosa que tendrá unos 30 metros de alto -no más que eso- de un color rojo bien fuerte y a las cuales se accede por un camino bastante complejo, reservado sólo para vehículos con doble tracción. Se las conoce como el “Mini Talampaya” por su claro parentesco con las tremendas formaciones del parque nacional, acá enmarcadas por una vista panorámica de todo Villa Unión y decoradas con las pintorezcas montañas de la Cordillera de Los Andes.

El “se las conoce” rige sólo para los lugareños, ya que las Lomas de Achumbil no están incluidas dentro del circuito turístico al formar parte de una propiedad privada y su dueño no tiene interés en darle difusión alguna.

Continuando con nuestra travesía llegamos hasta Banda Florida, un pueblo satélite de Villa Unión, mucho más chiquito, con unas pocas casas en su mayoría de barro, que se encuentra a la vera del Río Bermejo y cuenta con dos atracciones principales (para nosotros, los porteños viajando desde Buenos Aires).

La primera es una pista de aterrizaje para las avionetas locales, consolidada con una piedra triturada ideal para generar derrapes con cualquier vehículo y destruir así toda la armonía del lugar, de acceso completamente libre a cualquier persona que la vea desde la ruta. Pero si quisiéramos derrapar de la forma en que se debe, podemos ingresar a la segunda atracción: el autódromo abandonado de Banda Florida. Se encuentra al pie de la montaña y está en un estado tan paupérrimo que cualquiera podría hacerse el Collin McRae riojano y mandarse flor de macana ahí adentro. Curvas abiertas, cerradas, pianitos, chicana y hasta pabellón de boxes. Todo listo para armar un Top Gear cuyano.

Pero bueno, nos nos desviemos de lo importante: llegar a Laguna Brava. Nuestra idea era comenzar el viaje encarando directo hacia la laguna, pero desde la secretaría de turismo nos informaron que ésto podría realizarse sólo a través de la contratación de un guía, por cuestiones de seguridad. Con él arriba, emprendimos hacia las alturas a través de un camino que desde Villa Unión nos representaría 170 kilómetros, aproximadamente. El último pueblo grande que se cruza es Vinchina, donde la secretaría de turismo hace un control cobrando un “bono contribución” (esta vez un poco más “legal” que el policía riojano -ver etapa 1-) y de ahí recién se pasa hacia la reserva.

El paraje donde sí teníamos una cita obligada era Alto Jagüe. Es el último despojo de civilización antes de perder conectividad total, donde nos esperaban con un almuerzo prácticamente exquisito: empanadas, tortillas, torta fritas y pastelitos rellenos de dulce de leche… caseros y recién fritos. Maaaaamaaaa, ¿no dicen que no hay que subir muy pesado? Bueno, perdón, pero si nos descomponemos arriba va a ser por una buena causa.

 

¡Uh pará! Apurémonos que antes de las 15 tenemos que estar en la Laguna porque después aumentan los vientos y se hace casi imposible llegar.

El camino hacia Laguna Brava es tranquilo. Cualquier auto puede acceder y cualquier auto va a llegar, siempre y cuando se vaya en verano y hasta esta fecha como límite. De aquí en adelante las nevadas se hacen muy frecuentes y la llegada con un vehículo sin doble tracción se hace muy compleja. Nosotros logramos llegar con la Frontier y también con un Volkswagen Vento de apoyo, pero desde la laguna hacia arriba todo se complica y el acceso se limita a un vehículo doble tracción y con un despeje importante del suelo.

A lo largo del recorrido uno va encontrando diferentes refugios construidos bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, como punto de descanso para los arrieros que vivían en el lugar. Se construyeron un total de 12 refugios alrededor de la laguna, pudiendo ser calefaccionados con tan sólo el calor del cuerpo.

Mirando todos los detalles alrededor nuestro, la inmensidad de las montañas, las vicuñas en las laderas desafiando a la muerte, el silencio que era apenas interrumpido por el crujir de las piedras debajo de los neumáticos… ya estábamos ahí. La teníamos adelante nuestro. Habíamos llegado a Laguna Brava.

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Una espejo de agua inmenso, de 17km2 de extensión, en estado líquido pero comenzando a congelarse por las bajas temperaturas y la caída de nieve. La primavera y el verano tienen un atractivo especial: los flamencos rosados decoran el paisaje, agregando el color rosa al azul, marrón, naranja, blanco, celeste y gris que ya dicen presente constantemente.

Lo que sí se ve durante todo el año es el fuselaje de un avión que cayó en 1964 con 8 yeguas de contrabando, todas preñadas, traídas desde Perú, habiendo pasado por Chile y fijando destino final a Buenos Aires. Este “panzazo” del Curtiss Commando C-46 F matrícula LV-HIJ fue descripto por el célebre periodista argentino Federico Kirbus, que lo destacó como “un ovillo lleno de misterios”. ¿Por qué?

Al fallar uno de los motores Pratt&Whitney de 18 cilindros y 2.000hp de potencia, el aterrizaje de emergencia de este avión era inminente. La llegada a un aeropuerto cercano era impensada y la Laguna Brava (que en ese momento estaba congelada) era la mejor opción para unir el acero del fuselaje con la tierra. Luego de un aterrizaje bastante brusco pero nada extremo (tan sólo se perjudicó el 20% de la aeronave) los pilotos pudieron comunicarse vía VHF lanzando un mensaje de SOS al eter para ver si alguien los escuchaba.

¿Cómo están las yeguas?

Esa fue la primera pregunta que recibieron. Sorprendidos, no dudaron en responder rápidamente.

“Están en perfecto estado, sin un rasguño”.

Esa respuesta fue la que les salvó la vida. Ellos sabían que si le decían que todas las yeguas había muerto por el impacto nadie los iría rescatar. Es el día de hoy que todavía se ven los restos del avión en la laguna, con una ala en una punta del espejo de agua y el fuselaje en otro sector. A esta parte del avión se puede llegar sólo en invierno, cuando la laguna está completamente congelada.

A lo que sí se puede llegar, pero sólo con un vehículo doble tracción, es al segundo refugio denominado “El Destapado“. Es el que se ubica a un lado de la laguna y el que más visitantes tiene. Allí descansa un arriero que no pudo soportar una tormenta de nieve y falleció en el refugio, siendo motivo de ofrendas de los visitantes que lo veneran augurando un buen regreso.

Desde el hotel en Villa Unión, uno no deja de emocionarse ante tanta historia detrás de lugares asombrosos de nuestro país, que tan sólo conocemos por fotos o videos y que en persona cambian completamente.

Creo que esta vez tengo que agradecer, principalmente a mi trabajo que con tan sólo 25 años me permite conocer estos espectaculares espacios. Que son nuestros. Que tienen nuestras historias. Que los recorrieron nuestros periodistas. Que los vivieron nuestros periodistas. Que los narran nuestros periodistas.

Mañana tenemos un gran objetivo por delante: unir a las dos mexicanas y culminar el viaje.

Que descansen.

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Fede Peralta Pahor
Fede Peralta Pahor
Fanático de los autos desde uso de razón, aprendí a decir "mamá y papá" luego de decir "auto". Gracias que sé que en un partido de fútbol hay 22 jugadores en la cancha. Seguro alguien me lo comentó. Partícipe en la industria hotelera, relacionista público y periodista desde los 17 años, participé como administrador y organizador de los Clubes de Autos más importantes del país. Todos fundidos, del primero al último. En 2010 nació Automoov, mi cable a tierra en Argentina que logró sumar adeptos en muy poco tiempo y hoy se consagró como uno de los tres principales medios de noticias sobre autos.