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Los vehículos “sin precio”, tendencia creciente en la Argentina

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El mercado automotriz local se encuentra en un punto de inflexión. Las diversas medidas económicas del Gobierno empeoraron la situación de la industria argentina y los parches para fomentar la compra de autos no sirven. Cómo funciona hoy un mercado donde no se vende ni se compra.

No es una noticia nueva. Ni tampoco un acontecimiento que no se haya vivido antes. Pero la situación que hoy atraviesa la industria automotriz es delicada. Estamos pasando por un período complejo, donde el mercado vehicular pasó de comercializar 900.000 autos a tener autos parados y operarios suspendidos. ¿Cómo llegamos a esto?

La primera medida que afectó a la industria fue la compensación de importaciones, hacia el año 2012. Las empresas debían compensar todo lo que importaban, con exportaciones igualitarias a valor dólar, para equilibrar la balanza comercial y evitar la fuga de divisas. Varios importadores tardaron mucho tiempo en poder adecuarse a la nueva medida, como BMW que estuvo 6 meses sin poder facturar un vehículo hasta que le comunicó al Estado que comenzaría a exportar cuero para poder ingresar los autos al país.

La segunda medida fue a inicios de este año, con el impuestazo a los vehículos de mediana y alta gama. Se trató de un gravamén establecido a los vehículos de más de $240.000, que incrementa su precio final en un 30% o en un 50%, dependiendo del valor del auto. A fines prácticos, los aumentos llegan hasta un 90% en los modelos más exclusivos, pero también afecta a modelos nacionales como el Citroën C4 Lounge, el Ford Focus o la Toyota SW4

La última medida que terminó por detener el mercado fue la devaluación. En promedio, todos los vehículos (desde los más baratos, hasta los más caros) aumentaron más de un 30% en los últimos 6 meses. Esta medida, en conjunto con el impuestazo, hizo que varios vehículos quedaran al borde de mínimo imponible del nuevo gravamén, constituyendo un nuevo segmento en el mercado: los “sin precio“.

Son aquellos vehículos que se ubican al borde del impuestazo, con valores merodeando los $240.000. Están todos los del segmento C en sus versiones intermedias (Focus, Vento, 308/408, Bora, Corolla, Civic etc.), algunos SUV del segmento B en versiones full (Ford EcoSport, Chevrolet Tracker, etc.) y algunos hot-hatchs en las versiones básicas (208 XY/GTi, DS3 VTi Sport Chic, The Beetle, etc.).

Para abajo se ubican los vehículos del segmento A, A+, B y B+, y para arriba se ubican los SUV más grandes, segmentos superiores (D, E, etc.) y demás vehículos más caros. Recordemos que los vehículos utilitarios quedan exentos de este impuesto.

Pero ¿qué es lo importante de los “sin precio”? Justamente su nombre lo dice, no hay precios oficiales. Sus valores rondan los $240.000, pero los concesionarios tienen dos excusas bastante convincentes para no comprar: o no tienen stock, o sí tienen, pero a un valor mucho mayor que el oficial. Lo más común en los “sin precio” hoy en día es que no haya stock, teniendo que esperar 4 o 5 meses para su llegada sin posibilidad de congelar el precio. O sea, a precio abierto.

Las otras opciones son:

  1. Recurrir a la compra de un vehículo de un segmento menor, resignando confort y algo de equipamiento.
  2. Ahorrar y desembolsar el dinero para un vehículo incluído dentro del impuestazo.
  3. Aguardar.

La opción 3 es por la que estamos pasando ahora. El punto de inflexión hasta que todo se acomode. Veremos si dentro de unos meses todos los vehículos serán “impuestables” o si la baja en las ventas, el despido de operarios y la merma en la actividad industrial hacen que el Gobierno revea su estrategia económica.

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Fede Peralta Pahor