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Guía Nacional del Tester Argentino: “El Retiro”
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Cualquiera puede manejar un auto. No todos lo pueden realizar de la forma correcta. Y muy pocos tienen la posibilidad de estar en diferentes autos casi todas las semanas. En esta segunda entrega de la Guía Nacional del Tester Argentino, el retiro de la unidad de préstamo.

Guía Nacional del Tester Argentino

2° Entrega: El Retiro

Testear un auto no es fácil. En absoluto. Menos todavía cuando uno se sube a cosas tan diversas en tan pocos días. Uno pasa de testear una Volkswagen Sharan 2.0 TSI a un Smart ForTwo en apenas 2 horas (que es lo que demora el colectivo entre la planta de VW de General Pacheco hasta las oficinas de Mercedes-Benz en Puerto Madero).

Acostumbrarse a conducir un buque transatlántico para 7 personas y subirse a un excelente vehículo citadino que apenas mide 3 metros; tarea imposible en 30 segundos que dura la explicación del que te entrega el auto.

Casualmente, esa persona con la que arreglaste el préstamo de la unidad nunca está disponible. “Salió“, “Está en una reunión“, “Fue a visitar Marte” o “Se mudó a Canadá” son los rebotes más comunes al intentar llegar a esa persona que sólo conocés a través del mail o del teléfono (si es que alguna vez te atendió).

Cuando finalmente te encontrás con la persona que te va a entregar el auto, ambos se ponen a revisarlo, por si aparece alguna sorpresa. Es ahí cuando te encontrás con ropa, potes de yogur usados, trapos, calcos, lapiceras y hasta gente adentro del auto. Lo más común que uno se encuentra es el comodato de préstamo del periodista que lo tuvo hasta el día anterior. Periodista o famoso; nos ha tocado agarrar el auto después de Joaquín Furriel o la gente de CQC.

Luego de retirar todo y arrancar el auto llega el momento crucial… ese que esperás desde hace semanas… el que no te dejaba dormir… el momentum más importantum:

Contacto. Arranque. Aguja de combustible. ¡Lleno! ¡YES!

Ya te veías con menos cash del que te manejabas y corriendo a comprar la escopeta de Homero que creaba aeroventilas para mejorar la aerodinámica y consumir menos.

Respirás y salís. Saludás al de seguridad.

Esas primeras cuadras parece que uno es Pedro Picapiedra, justamente por lo que comentábamos más arriba. Y si te toca pasar de un auto de caja automática a uno de caja manual automatizada AAAAHHHH Podés estar 15 días sin lograr que el auto acelere cuando uno quiere.

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Ese fenómeno se va a las 3 o 4 cuadras, excepto si te toca estacionar el auto ahí cerca de donde lo retiraste. Uno pretende estacionar un Smart después de manejar una Sharan y, obviamente, le va a errar 3 veces al cordón porque… ¡claro! ¡Mide 7 metros menos! ¡Me falta auto o me afanaron el paragolpes!

Pero con el tiempo uno va tomándole el gustito y acostumbrándose. Lo bueno que tiene manejar cosas diferentes todas las semanas es que uno se integra fácilmente a los distintos tipos de vehículos, no sin antes morder algún cordón. Y vale aclarar que podemos hacerlo gracias a la gentileza del personal de comunicaciones de cada empresa, que tienen 862 tareas para realizar en un día pero aunque sea 2 minutos se toman para darnos bola a nosotros, los testers.

Y cada tester tiene su técnica de testeo, pero claro, esa será otra entrega de la Guía Nacional del Tester Argentino.

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Fede Peralta Pahor