Las posibilidades de mejora en el GT-R parecen no tener fin. Nissan presentó en el Salón de Nueva York una actualización de su deportivo más extremo, con cambios en el diseño, nuevo interior y mayor potencia.

El GT-R se resiste al paso del tiempo y a diferencia de otros autos que con el correr de los años lo van evidenciando, el deportivo de Nissan mejora aún más. El nuevo restyling fue presentado en el Salón del Automóvil de Nueva York y demuestra que, sin perder su esencia, todavía puede seguir superándose.

Su conocida silueta no fue alterada, pero al observarlo más detalladamente se notan nuevas nervaduras en el capot que confluyen en la parrilla, ahora con la característica V cromada, enmarcando el logo de la firma nipona. El paragolpes delantero también fue renovado, con tomas de aire más grandes –que integran luces de led- y un spoiler de mayores dimensiones, así como la parte trasera, con un difusor más trabajado. Luce nuevo diseño de llantas (de 20 pulgadas) y retoques en la suspensión que aumentan la estabilidad del auto en las curvas. Todos estos cambios no sólo le dan una imagen más agresiva, sino que ayudan a un mejor rendimiento aerodinámico, según aseguraron los ingenieros de Nissan.

Pero la modificación más significativa se da puertas adentro: el habitáculo –uno de sus pocos “puntos flojos”, si se lo puede calificar así- fue rediseñado prácticamente por completo. Empezando por el nuevo volante, que ahora incorpora las levas de cambio (antes situadas en la columna de dirección); la consola central, que mantiene la pantalla de 8 pulgadas para el sistema multimedia, que permite configurar y visualizar los diferentes parámetros del GT-R, fue simplificada, con muchos menos botones; las salidas del aire acondicionado ahora están ubicadas por debajo de ese display, junto con los comandos del climatizador. Las terminaciones y revestimientos de cuero evidencian una mayor calidad, así como todo el interior en general.

Claro que esta actualización no estaría completa si no se optimiza también la parte mecánica: mediante mejoras en la electrónica, la potencia aumentó a 570 CV (+20 CV) a 6.800 rpm, con un impresionante torque de 637 Nm. Conserva la transmisión automática/secuencial de doble embrague y seis velocidades (así como la tracción integral), pero con un pasaje de marchas mucho más suave, especialmente a bajas velocidades. Por último, estrena un escape de titanio con sistema activo que aumenta el sonido en el interior.

Con esta última evolución, evidentemente, el Nissan GT-R sigue y seguirá siendo un referente entre los superdeportivos.