Contrastes: Peugeot 2008 Sport THP vs. Citroën C3 Aircross Shine VTi

Los familiares del grupo PSA comparten casi todo. Desde mecánica hasta equipamiento de confort. Pero cada uno tiene su público bien diferenciado. Nos subimos al 2008 y al C3 Aircross al mismo tiempo para entender por qué son tan iguales, y tan diferentes.

Los familiares del grupo PSA comparten casi todo. Desde mecánica hasta equipamiento de confort. Pero cada uno tiene su público bien diferenciado. Nos subimos al 2008 y al C3 Aircross al mismo tiempo para entender por qué son tan iguales, y tan diferentes. Fotos por Manu Fernández.

Comparativo Aircross vs 2008 (56)

Inauguramos una nueva sección dentro de la renovada web de Info Sobre Ruedas. Luego de presentar “A Primera Vista” como reemplazo de los clásicos “Contactos” del sitio, Contrastes será la categoría donde entrarán los comparativos entre vehículos similares.

Para estrenarla nos pusimos de acuerdo y agendamos dos PSA para poner frente a frente.

Por el lado deportivo y tope de gama, habiendo sido presentado hace pocos meses, se ubica el Peugeot 2008 Sport, con el motor naftero 1.6 THP de 163cv asociado a una caja manual de 6 marchas (ver nota y contacto).

Por el sector familiar y off-road, habiendo sumado un restyling también hace poco, llega el Citroën C3 Aircross Shine, con motor naftero 1.6 16v de 115cv y caja manual de 5 marchas (ver nota y test).

¿Qué los une?

A simple vista pueden parecer muy diferentes, pero no lo son. Ambos comparten la misma plataforma PF1, que está presente en los Peugeot 208 y Citroën C3, deriva de la segunda generación del Peugeot 207 y la primera del C3, y tiene su inicio histórico en el primer 206 (que al mismo tiempo formaba parte de un mix entre la plataforma del 106 y la PF1).

Pero esto no es así en todos los mercados. Si bien el 2008 europeo mantiene la misma plataforma, el C3 Aircross del viejo continente adopta la del 207 SW, que a su vez está basada en la PF1 pero con leves modificaciones.

En resumen, todos los vehículos “accesibles” de Peugeot y Citroën que se comercializan actualmente están desarrollados sobre la plataforma PF1, pero con adaptaciones para cada mercado en específico.

La gama de ambos modelos llega a nuestro país con dos motores. El naftero 1.6 VTi 16v de 115cv dice presente en el Citroën como en el Peugeot, pero posicionados de forma diferente: en el caso del Aircross se ubica como el motor tope de gama (asociado a una caja manual de 5 marchas), mientras que en el 2008 llega como el motor más accesible (asociado a una caja manual de 5 marchas o automática Tiptronic de 4).

Para la franja de oferta más accesible del Aircross, Citroën dispone del motor naftero 1.5 TU4 16v de 90cv, también con caja manual de 5. En el caso del 2008, la oferta tope de gama se completa con una única variante Sport, con motor naftero 1.6 THP de 163cv y caja manual de 6 marchas.

Como comparación, lo ideal fue cruzar a las dos versiones tope de gama, por más diferentes que sean.

Tu pro, mi contra

En el aspecto estético, ambos modelos se ven completamente modernos, gracias a un diseño bastante agraciado. Obviamente que en el caso del 2008 la “no estética” de monovolumen lo favorece, acercándose más a SUVs como la Ford EcoSport o la Honda HR-V y distanciándose de los familiares como la Chevrolet Spin o el mismísimo C3 Aircross.

Pero hay algo que no se puede negar: el 2008 es mucho más pequeño que el Aircross y eso se nota a simple vista. Por más que el modelo de Citroën sea más corto (4097mm vs 4159mm), el C3 Aircross es más ancho (1767 vs 1739) y más alto (1742 vs 1583), compartiendo la misma distancia entreejes de 2542mm. En el caso del doble chevrón, el largo se extiende hasta los 4307mm si se accede a instalar la rueda de auxilio externa, que ahora se comercializa como un accesorio.

En equipamiento exterior ambos cuentan con luces LED de iluminación diurna (integradas en el 2008, separadas en el Aircross), faros tipo lupa, llantas de 16 pulgadas (diamantadas en el 2008, de aleación oscurecidas en el Aircross) y barras portaequipajes.

El 2008 suma a favor iluminación en curva, molduras cromadas, alerón trasero y sensor de estacionamiento delantero, mientras que el Aircross agrega cámara de retroceso, la posibilidad de “colgarle” la rueda de auxilio como opcional y detalles offroad más preponderantes. Esto último nos genera un conflicto interno, sobre todo al ver la configuración de neumáticos elegida para cada modelo en particular.

En el caso del Peugeot, la marca equipa a esta variante más potente con el sistema Grip Control. Al ser la única variante que ofrece ESP de serie, este sistema trabaja sobre el control de estabilidad (en conjunto con el control de tracción) para dinamizar de la mejor manera posible las complicaciones que podamos tener en tres tipos de terrenos diferentes: Nieve, Barro o Arena. No cuenta con doble tracción, sino que hace trabajar los controles sobre el eje delantero para poder mejorar la adherencia. Es un sistema derivado de la primera generación del 3008 y se comanda con una perilla desde la consola central. Ahora, a todo esto, la marca ni pensó en modificar los neumáticos, por lo que adopta cauchos ecológicos para asfalto en medida 205/60 R16.

En cuanto a Citroën, el C3 Aircross no tiene ESP, ni control de tracción, ni Grip Control. Pero ¡oh!, la marca sí pensó en que -quizás- podremos llegar a circular por algún que otro terreno complejo y equipó al modelo con neumáticos de uso mixto en la misma medida que el 2008.

Pero bueno, vamos a lo realmente importante: las diferencias en el interior. Como mencionamos arriba, cada uno apunta a un segmento diferente. El que desea una conducción deportiva y sentirse más cool arriba de un auto optará seguramente por el 2008, relegando un poco de espacio interior. El i-cockpit estrenado en el 208 vuelve a aparecer en su variante familiar, permitiendo una conducción muy cómoda contando con un volante de dimensiones reducidas, el instrumental en posición elevada y el sistema multimedia bien cerca del conductor. Este sistema cuenta con pantalla táctil de 7 pulgadas con navegador, radio, MP3, 6 parlantes, Bluetooth, conexión USB y auxiliar, pero se trata de una versión antigua de los equipos multimedia que se ofrecen en PSA, no ofreciendo la funcionalidad MirrorLink (que permite emparejar la pantalla de nuestro smartphone con la del auto) ni cámara de retroceso -compensa con sensor de estacionamiento-.

Si uno piensa más en la familia y necesita ubicarlos de forma cómoda seguramente irá a ver el Aircross, pero se encontrará con un interior mucho más básico. La posición de manejo es demasiado recta y el volante queda muy acostado, recordándonos a la conducción de una minivan. El instrumental es mucho más austero (sin indicador de temperatura) pero la computadora de abordo informa las mismas métricas que en el 2008. Con este restyling la marca eliminó la pantalla ubicada en el sector superior (y también suprimió los indicadores analógicos cool que venían en las versiones sin pantalla) y la pasó a la consola, por debajo de las toberas de climatización. Esta pantalla sí es de nueva generación, contando con una interfaz levemente mejorada, MirrorLink, cámara y todas las funcionalidades que mencionamos arriba.

Debajo de la pantalla en ambos vehículos se ubica el climatizador automático, que en el caso del 2008 es bizona.

Las plazas traseras son diferentes, por más que hablemos de la misma plataforma. En el 2008 el espacio es ínfimo y el acceso no es cómodo, ubicándose en proporciones casi como una variante SW del 208. En este aspecto el Aircross gana por afano y tiene a la habitabilidad como su principal aliado, pese a contar con una seguridad ínfima.

Este punto es discutible, ya que ninguno de los dos ofrece ganchos ISOFIX para la sujeción de sillas de niños. En el caso del Aircross es MUCHO más discutible ya que todas las versiones vienen de serie sólo con doble airbag y ABS con EBD, sin posibilidad de sumar más bolsas de aire ni contar con ESP como en el 2008, que ofrece 6 airbags desde la versión Feline.

Pero si hablamos de “familiares”, el baúl es lo que más nos interesa. Apenas 1 litro hay de diferencia entre los hermanitos de PSA, estableciendo 402 litros para el 2008 y 403 para el Aircross. Entonces, manteniendo el mismo baúl y siendo más corto, ¿cómo puede ser que el Citroën tenga un habitáculo más grande?

Bueno, eso se explica fácilmente con lo que mencionamos arriba: las posiciones de manejo. El Aircross tiene el motor mucho más adelante y las butacas delanteras más “encimadas” hacia el frente, obligando a los conductores altos a flexionar las piernas y otorgando un mayor espacio en el sector trasero (mas allá de la diferencia de altura evidente). El 2008 tiene una posición de manejo mucho más horizontal, con el motor un poco más desplazado hacia atrás y el i-cockpit ayudando a que los conductores altos puedan manejar de forma cómoda. Alguien la tenía que pasar mal: los ocupantes traseros.

Conclusiones

Con la descripción que dimos arriba, todo quedó claro: por más que de los paragolpes para abajo sean lo mismo, los modelos apuntan a cosas completamente distintas, reflejo del rumbo que está tomando PSA en todo el mundo.

El grupo quiere conservar a Citroën como una marca de acceso al primer auto, buscando competir frente a Renault y Ford, mientras que busca posicionar a Peugeot como algo un poco más sofisticado (no volveremos a nombrar el famoso “camino a la alta gama”), intentando ocupar parte del mercado que tiene Volkswagen y ToyotaY en estos modelos los cambios se ven al toque, sobre todo en el precio.

La familia que quiera el C3 Aircross Shine deberá desembolsar $347.000 (o $351.000 si desea tener la rueda en el portón) y sabrá que se estará llevando un vehículo con poca seguridad pero bien tecnológico, espacioso y accesible.

El millenial chic que quiera el Peugeot 2008 Sport deberá desembolsar $433.900 y sabrá que se lleva un auto con precio elevado, desarrollado sobre la misma plataforma que el Citroën de 100 lucas menos pero muy cool, cómodo, lindo y extremadamente deportivo.

¿Cuál es mejor? No te podemos responder eso, depende de para qué lo necesites.

¿Cuál elegimos? Sí, el 2008. La seguridad no se negocia.