Durante su presentación en Cañuelas, entramos en contacto con la nueva Toyota SW4. Los principales cambios en relación a la Hilux y las primeras impresiones de manejo, en esta nota.

En una jornada que abarcó todo un día de campo, Toyota Argentina presentó en el mercado local la nueva generación de la SW4. Conocida mundialmente como la variante SUV de la Hilux, la SW4 se aggiorna al estilo de la octava generación de la pick-up pero, como siempre, logra diferenciarse con un diseño particular y más sofisticado.

Lo único que se conserva en relación a la pick-up es el capot y las puertas delanteras. De ahí en adelante, todo tiene una modificación para lograr un estilo más lujoso y lograr distanciarse de la chata de trabajo. Y claramente lo logra, sobre todo en el precio: con el impuesto a la alta gama vigente, la SW4 cotiza casi al doble de lo que lo hace una Hilux SRX tope de gama. Si querés conocer más detalles sobre su inicio de comercialización, ingresá a la nota de aquí debajo.

En el frente vemos claras diferencias con la Hilux. Si bien el capot es igual, las ópticas son más filosas (y se las nota más caras también) e incluyen proyectores de xenón e iluminación bi-LED. El paragolpes tiene más detalles cromados, sobre todo en la boca que enmarca los faros antiniebla.

El lateral se destaca por el curioso parante C, que desde la puerta trasera tiene una cuña que eleva la línea de cintura intentando cortar la monotonía de las clásicas SUV. Esto se logra muy bien, camuflando dicho pilar y casi escondiendo por completo el D. Los pasarruedas cuentan con un pequeño labio en plástico negro, mientras que todas las versiones incluyen de serie el estribo lateral para ayudar al ascenso y descenso del habitáculo.

Si del sector posterior hablamos, los faros siguen el estilo del frente, líneas más alargadas, filosas y anchas hacen que el diseño parezca más sofisticado. El portón cuenta con apertura automática y la iluminación es del tipo LED.

Ya en el interior, los cambios que podrían no haber aparecido llegaron de todas formas. El tablero es diferente, con una consola central más conservadora que la de la Hilux dejando de lado la pantalla tipo tablet flotante. En la SW4 el sistema multimedia se encuentra empotrado dentro de la consola, con dos columnas laterales que ayudan a darle más seriedad al torpedo. En esa sintonía también aparecen los materiales empleados, muchos soft touch, cuero, espumados y detalles en simil aluminio.

Lo que más nos gustó del interior fue la posibilidad de climatizar rapidamente todo el habitáculo gracias a las cuatro salidas de aire adicionales ubicadas en el techo de la SW4, a la altura de la segunda y tercera fila de asientos. El ingreso hacia estas dos últimas butacas se realiza a través de las puertas traseras, accionando una perilla que rebate completamente los asientos.

En cuanto a la motorización, mantiene el turbo diesel 2.8 1GD de las versiones más equipadas de la Hilux, entregando 177cv y asociado a una caja manual o automática de 6 marchas. Como la comparación es inevitable, el corto trayecto por el cual pudimos conducir la SW4 nos dejó claros varios aspectos.

La suspensión es levemente más mullida que la de la Hilux, estando configurada más para el confort de marcha que para el trabajo. Es menos saltarina e igual de “poco ruidosa”, pero se la siente más pesada y con mayor tendencia al rolido. En los tramos de asfalto donde elevamos la velocidad, las filtraciones de aire se hicieron presentes de manera leve.

Si hablamos de asistencias, la innovaciones introducidas en la Hilux siguen diciendo ¡hola! en la SW4: el botón POWER, el ECO y el iMT son las estrellas electrónicas de las chatas de marca japonesa. Para saber cómo funcionan, te recomendamos leer el contacto con la nueva Hilux en Mendoza acá.