Las marcas más importantes del viejo continente empiezan a quitar las variantes diesel de su gama. Aseguran que las estrictas normas de emisiones contaminantes harán inviable el desarrollo de este tipo de motorizaciones.

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La primera marca que comenzó a limitar su oferta diesel fue Renault. La empresa francesa pretende que estas motorizaciones ya no existan en su gama para el año 2020, buscando reemplazar su oferta con motores turbo y eléctricos, algo muy diferente a lo ocurrido en nuestra región: no hubo una alternativa al último motor en oferta, el 1.5 dCi.

Fuentes allegadas a la compañía aseguraron al sitio CarScoops que “los estándares más estrictos y los rigurosos métodos de prueba aumentarán los costos de la tecnología, hasta el punto en que el diesel tenga que salir del mercado”. Y eso se iguala a un informe de la consultora AlixPartners, que sostiene que para el año 2030 tan sólo el 9% del parque automotor europeo se moverá a través del diesel. Ese dato puro y duro no representa demasiado. Aunque si lo comparamos con el porcentaje actual (52% del parque automotor), la diferencia es abismal.

De este mismo estudio se desprenden otros datos reveladores. Tan sólo el 25% de los autos patentados estará impulsado a nafta, mientras que un 28% adicional lo acapararán los hibridos/nafteros. Los híbridos encufables lograrán una cuota de mercado del 19%, mientras que dos de cada 10 autos serán eléctricos.

Lejos de toda esa evolución tecnológica, nuestro mercado coincide en la misma apreciación sobre el diesel: ya casi no queda oferta. En Argentina muy pocas empresas siguen apostando a estas motorizaciones en sus vehículos de pasajeros: PSA (mediante las motorizaciones HDi tanto en Peugeot como en Citroën) y Volkswagen (utilizando los clásicos TDI envueltos en el DieselGate –ver notas-, en VW y en Audi).